La historia de superación Julián Ferretti en la UNS
A pesar de las limitaciones físicas y los temores iniciales, el joven de 27 años se graduó en Ciencias de la Educación, impulsó cambios institucionales en su facultad y acompañó a decenas de estudiantes como tutor universitario.
Ingresar al aula y no encontrar un banco adaptado a su silla de ruedas fue la primera prueba de Julián Ferretti al pisar la Universidad Nacional del Sur. Sin embargo, la rápida respuesta institucional —que incluyó la construcción de un escritorio a medida y la adaptación oral de sus exámenes— transformó lo que podría haber sido un obstáculo en el impulso decisivo para avanzar. Nacer con cuadriparesia espástica no le impidió transitar la carrera de Ciencias de la Educación, donde no solo encontró contención académica, sino también un espacio de pertenencia que diluyó sus temores iniciales.
A lo largo de sus años universitarios, Julián llevó una vida estudiantil intensa que fue mucho más allá de los libros: fue asambleísta, participó en investigación, integración comunitaria y hasta condujo en la radio de la universidad. Ese compromiso se volcó de lleno en las tutorías de accesibilidad, un programa creado para acompañar a ingresantes con discapacidades motrices, auditivas o visuales. Durante cuatro años, Julián guió a 45 compañeros en su adaptación a la vida académica, demostrando que la inclusión es un trabajo cotidiano de redes y escucha mutua.
El tramo final de su carrera estuvo marcado por el rigor investigativo y el reconocimiento externo. Beneficiado con una beca de la Fundación Cecilia Grierson —la primera destinada a investigadores con discapacidad—, orientó su trabajo de tesis justamente al análisis del sistema de tutorías departamentales. El esfuerzo culminó con la máxima calificación, una nota diez en su defensa final y un promedio general de nueve que celebró junto a su familia, docentes y compañeros, marcando un hito en la historia de la universidad.
Hoy, la UNS cuenta con decenas de estudiantes que reciben apoyos específicos para sus carreras, desde recursos adaptados hasta interpretación en Lengua de Señas, en gran parte gracias al camino que abrió la experiencia de Julián. Con el título en mano, el flamante licenciado sostiene que la educación pública es la herramienta más poderosa para transformar realidades y confía en que su paso por la universidad sirva para que más jóvenes se animen a habitar las aulas.
